CÓMO CONVIVIR EN EL HOGAR CON UNA PERSONA CON ALZHEIMER

Convivir con una persona que padece Alzheimer, o ser su cuidador, no es tarea sencilla. Los enfermos pueden cambiar su carácter o sufrir repentinos cambios de comportamiento que son difíciles de manejar.

Los cuidadores y cuidadoras de los enfermos de Alzheimer soportan una gran carga física y psíquica. En ellos afloran sentimientos de tristeza, soledad, irritación y muchas veces, culpabilidad.

Tareas habituales y básicas como asearse, vestirse o comer pueden convertirse en complejas y son necesarias estrategias para que no se conviertan en estresantes y arduas.

Sin duda la comunicación con estos pacientes se resiente y, por ende, el resto de tareas se complican: entender sus demandas y hacernos entender por ellos se convierte en un reto; por eso emplearemos siempre palabras sencillas, frases cortas y empleando un tono amable y distendido, evitando siempre hablarles como si fueran niños de corta edad o, incluso, hablar delante de ellos como si no estuvieran presentes. Procuraremos que no haya ruidos que interfieran en la comunicación, como televisión o música alta o estridente y no les interrumpiremos.

El aseo personal diario puede ser otra fuente de estrés y conflicto; como con la comunicación, seremos siempre amables y les explicaremos qué vamos a hacer, paso por paso, para que se relaje y pierda el miedo que muchos de estos enfermos sienten en esta situación. Puede ser una buena idea preparar el baño con antelación para, cuando llegue el momento, este sea una tarea más sencilla y menos conflictiva; se trata de crear una rutina, y tenga en cuenta que un baño completo puede no ser necesario a diario y puede sustituirse por un aseo más superficial con una esponja o similar.

Como con el aseo, vestirse puede ser complicado: no solo los botones o cremalleras son difíciles de manejar por estos enfermos, sino simplemente escoger qué ponerse en función de la estación del año o de a situación. Por eso, les ayudaremos cuando sea necesario, animándoles a que lo hagan ellos mismos, siempre que sea posible, y se tomen todo el tiempo necesario en completar la tarea… No les meteremos prisas ni presión y, como en los casos anteriores, emplearemos la amabilidad y convertiremos esta acción en una rutina diaria. Podemos reducir el número de prendas a su alcance y guardar las que no sean necesarias, y usar prendas con elásticos y velcros.

La hora de la comida es, sin duda, una de las más difíciles de abordar; a medida que la enfermedad avanza se presentan habitualmente problemas de masticación y deglución. La elección del menú puede resultar conflictiva y se dan muchos factores en los que el familiar o cuidador puede perder la tranquilidad. Las rutinas ayudan en estos casos: realizar las comidas a las mismas horas y crear un ambiente de tranquilidad y seguridad para el enfermo.

No es tarea sencilla ocuparse de un familiar con esta enfermedad, por eso en Numancia 7 disponemos de cuidadores altamente cualificados en el cuidado de enfermos dependientes y que se ocuparán del cuidado en enfermo, las 24 horas del día si es necesario, y les darán las pautas a seguir para que la convivencia sea menos problemática y estresante. Contacte con nosotros por teléfono o a través de esta web o acérquese a nuestras oficias en Santander.



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