CONSEJOS PARA DISFRUTAR DE LA NAVIDAD EN LAS PERSONAS MAYORES

Quedan escasos días para celebrar la Navidad, aunque llevamos semanas con anuncios de televisión, decoración navideña en nuestras casas y calles y en los supermercados nos animan a consumir ciertos productos típicos de estas fechas a los que es muy difícil resistirse, por que ya sabemos que una excepción no hace daño a nadie… pero, ¿cómo afrontar todos estos cambios cuando hablamos de personas mayores?

Adaptarse a las rutinas suele ser una buena idea cuando se llega a mayor, especialmente cuando hay dolencias como las que hemos descrito en anteriores entradas de este blog. Las personas ancianas tienden a hacer una vida basada en las rutinas que les aportan seguridad, orden y bienestar y, cuando estas rutinas se rompen, como cuando llega la Navidad, puede producirse cambios que les afecten a su salud física y psicológica.

La nutrición siempre es un elemento a vigilar en las personas mayores, y ya sabemos que Navidad suele ser sinónimo de cambios en ella, de atracones, comidas copiosas, excesos con los dulces y el alcohol, abundancia de grasas… La digestión en las personas mayores es más lenta y pesada; el proceso digestivo puede resultar motivo de malestar y, además, los efectos de una alimentación desordenada e incorrecta durante estos días puede prolongarse en el tiempo y afectar a otras dolencias previas.

Como en cualquier otra persona, pero especialmente en los mayores, tendremos que vigilar la cantidad y la composición de los alimentos que vamos a ingerir. Los dulces son una tentación que tendremos que restringir en la medida de lo posible… Los dulces típicos de la Navidad se elaboran con grandes cantidades de azúcar y resultan un exceso a todas luces perjudicial. En las personas de edad avanzada, una nutrición equilibrada, variada pero también apetecible es esencial para no arruinar la salud durante estos días. Asados, mariscos y bebidas alcohólicas no faltan en casi ningún hogar, pero deberemos consumirlos con moderación.

Esta época es, también, más fría y las inclemencias meteorológicas propias de las fechas, con más traslados y movimiento del habitual puede alterar la salud de las personas mayores, especialmente si suelen pasar mucho tiempo en su hogar, por lo que habrá que valorar siempre la idoneidad de los traslados, la distancia y su duración. Si la persona tiene una patología previa como demencias, los traslados pueden ser causa de desorientación y confusión.

Y, por supuesto, un gran problema de esta época suele ser la soledad, y es que en estos casos, personas cercanas como cónyuges han podido fallecer, y los hijos, si los hay, pueden residir lejos… Es un tema complicado que afecta de diferente forma a cada persona en función de sus circunstancias personales… Si es posible, podemos implicar a los mayores de forma activa en la celebración de las fiestas, que además pueden resultarse una forma de estimulación cognitiva.



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