EL ALZHEIMER, UNA ENFERMEDAD QUE SE PUEDE AFRONTAR EN EL PROPIO HOGAR

El envejecimiento lleva, en ocasiones, a sufrir diversas patologías relacionadas con nuestras capacidades cognitivas.

El Alzheimer es una enfermedad cada vez más común entre las personas mayores y provoca pérdidas de memoria y de las capacidades, siempre de forma progresiva y llega a ser al final severa e invalidante.

El Alzheimer, a día de hoy, no tiene cura pero, sin embargo, si somos capaces de reconocer los síntomas en una fase precoz podremos afrontar la situación de una forma más realista y ser consciente de las limitaciones de la persona enferma.

Primero, debemos saber diferencias el Alzheimer de la demencia senil, ya que ésta no es una enfermedad, sino que hace referencia a la pérdida progresiva de capacidades mentales propias del hecho de envejecer, mientras que, en cambio, el Alzheimer es una enfermedad mental en las que las neuronas van muriendo y la persona que sufre esta enfermedad ve seriamente mermada sus capacidad para llevar una vida normal. Además, mientras la demencia no supone una alteración en la esperanza de vida de quienes la padecen, en el Alzheimer sí existe una merma, calculada en unos 10 años de esperanza de vida una vez se empieza a sufrir la enfermedad.

Los síntomas del Alzheimer se agravan con el tiempo. En la primera etapa, la paciente mantiene cierta autonomía y suele necesitar poca atención más allá de recordarles tareas y actividades cotidianas, pero a medida que la enfermedad avanza, los cuidados deben ser continuos y al final la incapacidad para realizar cualquier actividad cotidiana como preparar la comida, comer, asearse o moverse por el propio hogar hará que una persona experta se ocupe del paciente en todo momento.

Es habitual que el carácter de estos enfermos sufra cambios, a veces bruscos, o que actúe de forma extraña y no seamos capaces de reconocer sus actos e, incluso, llegue a mostrarse agresivo en momentos de desorientación o estrés intenso, por lo que el trato con ellos puede, a veces, resultar complejo.

Como hemos comentado, es importante detectar los síntomas de la enfermedad cuanto antes para poder establecer las estrategias de cuidado más efectivas para intentar ralentizar en la medida de lo posible el avance de esta patología, una auténtica epidemia en nuestro siglo por la mayor esperanza de vida y el continuo envejecimiento de la población. Estaremos especialmente atentos a si la persona mayor presenta pérdidas de memoria o se desorienta en entornos conocidos y cotidianos; muchas veces son ellos mimos quienes dan la voz de alarma.

En ocasiones, un trastorno depresivo, la pérdida de un ser querido como el cónyuge, o el traslado a un entorno no habitual que resulta extraño, son hechos que pueden desencadenar el inicio de la enfermedad.

El Numancia 7 somos expertos en el cuidado de personas mayores dependientes en su propio hogar. Nuestros profesionales les atienden en función de sus necesidades y están alerta en todo momento para poder aumentar su calidad de vida, siempre en su propio entorno y sin necesidad de desubicarles, lo que redunda en un mayor bienestar.



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