LA SOLEDAD DE LAS PERSONAS MAYORES EN NAVIDAD

La soledad es una epidemia silenciosa, seguramente una de las más frecuentes y dolorosas a las que nos enfrentamos. En tiempos de pandemia, aquella pasa más desapercibida, camuflada entre noticias de nuevas variantes, contagios masivos, test de antígenos… Llega la Navidad y la de 2021 será bastante similar a la del año anterior. La variante Omicron ha llegado para convertirse en la nueva dominante y la información que nos llega, fiable y contrastada, aun es escasa y no sabemos cómo afrontar la celebración de las próximas fiestas… Y entre toda esta vorágine informativa, los mayores vuelven a ser, de nuevo, el colectivo más castigado…

En nuestro país, un país envejecido, con un alto porcentaje de personas mayores que viven solas, la soledad en Navidad es sinónimo de tristeza e incomprensión… El Síndrome de la Silla Vacía es aquel que, en estas fechas, nos hace recordar, con pena, a aquellas personas queridas que ya no están con nosotros y que, en estos días, más que nunca, son echadas en falta. La añoranza se apodera de estas personas mayores que ven cómo sus seres más queridos van desapareciendo y, si bien las enfermedades físicas, el deterioro cognitivo son importantes, no menos determinante en la salud de una persona mayor es su estado anímico.

¿Cómo afrontar la soledad de estas personas hoy? Cuando se quieren tomar nuevas medidas de aislamiento social, vemos cómo nos piden que nos reunamos menos, que volvamos a una Navidad atípica, que tradicionalmente ha sido excusa para el reencuentro y la reunión familiar, la soledad de las personas mayores queda, una vez más, relegada a un plano secundario.

Es importante ayudar a la autoestima de nuestros mayores, hacerles saber que estamos con ellos; en aquellas casos en los que no sea posible desplazarnos hasta sus hogares, por prudencia antes la Covid-19 o por cualquier otro motivo, es aconsejable estar pendientes del teléfono, hablar con ellos y escuchar sus palabras, y aunque en ocasiones nos puedan enojar con sus quejas y lamentos, debemos entender que la situación es más complicada en su caso; la soledad puede ser también letal.

En estas fechas nadie debería estar solo, pero la responsabilidad ante la rápida propagación de la nueva variante es imprescindible, por ello, hacer saber a nuestras queridas personas mayores que, aunque no estemos con ellos presencialmente, están en nuestro pensamiento y en nuestro corazón, puede ser una efectiva «medicina».

La asistencia domiciliaria no solo es importante para ayudar a la persona mayores, dependiente o no, en las labores diarias, el aseo personal, la gestión de la casa, la alimentación, etc., sino que también ayuda a combatir eficazmente el aislamiento y la soledad de las personas mayores.

El personal de Asistencia Domiciliaria Numancia 7 está cualificado para asistir a los mayores de Santander y Cantabria con todas las garantías sanitarias y escucharles para conocer sus necesidades y poder darse así la mejor y más personalizada respuesta profesional.



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