LOS RIESGOS DE TRASLADAR A UNA PERSONA MAYOR FUERA DE SU HOGAR

Cuando una persona se hace mayor puede llegar a requerir, antes o después, ayuda con las tareas del hogar, desde las más sencillas, como la limpieza o la alimentación, a las más delicadas, como el aseo personal, la correcta administración de la medicación o la propia movilidad.

Cuanto más dependiente es la persona mayor, más común suele ser su traslado, desde su residencia habitual, a otros domicilios, normalmente a los de los hijos que se van a ocupar de su cuidado, o a residencias de mayores. Puede, incluso, que el mayor se vea obligado a “rotar” entre las casas de varios hijos por temporadas, o que, en momentos como las vacaciones, ingrese temporalmente en una residencia geriátrica; si el anciano no acompaña a sus familiares en esta época, por falta de movilidad o simplemente porque así lo decide la familia, éste puede sentir que ha sido “abandonado”.

El constante cambio de residencia en las personas ancianas tiene consecuencias; puede llegar a producir, según los expertos en geriatría, problemas de adaptación que repercutan negativamente en su estado de ánimo y de salud física, agravando patologías previas y produciendo en algunos casos desorientación y estados de ansiedad.

La autonomía de la persona mayor, que muchas veces está mermada, se limita aun más en un entorno desconocido que no son capaces de controlar como antes. Es difícil sentirse tan a gusto como en el propio hogar y necesitan adaptarse a nuevas rutinas de horarios, alimentación, vecindario. No es extraño que el anciano sienta que se entromete en la vida familiar de su hijo o hija y que lleguen a surgir conflictos entre los distintos familiares, incomodando a todas las partes implicadas y favoreciendo un estado anímico depresivo, baja autoestima y una disminución clara de satisfacción en esta etapa de la vida. A veces, cuando hay niños pequeños, adolescentes o animales, los conflictos no tardan en surgir y el adulto encargado del cuidado del mayor puede sentirse desbordado por la situación.

Si la persona mayor tiene, además, que empadronarse fuera de su municipio habitual, tendrá que cambiar de centro de salud y serán atendidos por otros profesionales que no conocen tan bien como su médico habitual su estado de salud, circunstancia importante cuando hay patologías crónicas y tratamientos habituales que necesitan de seguimiento constante.

En Asistencia Domiciliaria Numancia 7 ofrecemos una alternativa a la residencia de mayores o al traslado del anciano a casa de otros familiares; creemos que la atención y los cuidados en el propio hogar del mayor, sin necesidad de traslados y manteniendo su entorno habitual, social, médico y afectivo, revierte en numerosos beneficios físicos y mentales. Se mantienen las costumbres, las rutinas, horarios… Se siente mejor orientado, integrado y mantiene el contacto con sus médicos habituales.

Si tiene una persona mayor que precisa cuidados en su hogar, póngase en contacto con nosotros y le ofreceremos la ayuda que mejor se adapte a las necesidades reales del anciano, dependiendo de su estado de dependencia y contando con los mejores profesionales del sector.



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