“Mantén una alimentación saludable”, dicen. “Sigue una dieta equilibrada”, te aconsejan. Pero lo que nunca escuchamos es “sigue la nutrición acorde con tu edad”. ¿Por qué no debemos seguir la misma dieta de jóvenes que de adultos ni cuando entramos en la tercera edad?

Las personas de edad avanzada experimentan tanto cambios físicos como psicosociales que producen cierta “vulnerabilidad” a la hora de seguir una alimentación saludable.

CAMBIOS FÍSICOS:

  • A medida que cumplimos años, la masa magra (sin grasa) y el agua corporal van disminuyendo, a la vez que va aumentando la proporción de grasa. Esto se traduce en una disminución del metabolismo basal, es decir, la cantidad de energía que precisa nuestro cuerpo por el simple hecho de “estar”. También se da una pérdida de masa ósea, lo cual aumenta el riesgo de fracturas y por consiguiente disminución de la movilidad.
  • Nuestros órganos y sistemas van envejeciendo y van deteriorándose, queramos o no, y eso afecta a nuestras funciones digestivas, endocrinas, respiratorias, circulatorias, urinarias, inmunitarias y nerviosas. El deterioro más evidente que afecta directamente a la nutrición es el de la aparición de problemas dentales y digestivos, puesto que se modifican la absorción, digestión e ingesta de los alimentos.
  • Las alteraciones de los sentidos, sobre todo del gusto y olfato, también pueden afectar a la elección y preparación de alimentos, e incluso producir pérdida de apetito.
  • Además de la disminución del metabolismo basal por la variación en la composición corporal, también disminuye el gasto energético en general por disminuir (en general) la actividad física.

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CAMBIOS PSICOSOCIALES Y SANITARIOS:

  • Algunos de los problemas más prevalentes en esta franja de edad son depresión, demencia o ansiedad, y éstos por norma general conducen a un deterioro de los hábitos alimentarios.
  • Sin tratarse necesariamente de “problemas” socioeconómicos, el cambio de estatus social (cesar la actividad laboral, soledad, incapacidad de adaptación a nuevos alimentos…) genera un cambio también en los hábitos alimentarios, en general llevando a una dieta monótona, descuidadan y omitiendo algunas comidas.
  • En caso de padecer enfermedades, la persona de edad avanzada suele seguir una dieta restringida o estar polimedicada, lo cual modifica en general la ingesta y los procesos metabólicos.

TRASTORNOS DE DEGLUCIÓN

Uno de los síntomas más frecuentes en personas de edad avanzada son los trastornos de deglución, como son la disfagia (dificultad no dolorosa para tragar) o la odinofagia (dolor al deglutir). La disfagia consiste en dificultad para formar el bolo alimenticio o para que el bolo llegue al estómago. Esta dificultad está causada por:

  • Enfermedades que afectan al funcionamiento de la lengua, de los músculos de la garganta o del esófago, como pueden ser un accidente cerebrovascular, tumores o masas en la garganta, Alzheimer, Parkinson, pacientes traqueotomizados, etc.
  • Carencias dentales o mala adaptación de la dentadura postiza. Hay que tener en cuenta que muchas personas mayores llevan más de 20 años con la misma prótesis dental, cuando la fisionomía del paladar y de la cavidad bucal va modificándose a lo largo del tiempo.
  • Xerostomía o boca seca, debida a la poca producción de saliva.
  • Lesiones en lengua o encías.

El peligro de la disfagia puede reside en ser una potencial causa de problemas respiratorios y nutricionales. Lo ideal para evitar esos problemas es diseñar un plan de cuidados específicos, consistente en modificar la consistencia de los alimentos y realizar ejercicios para preparar mejor en la boca la comida que se va a deglutir.

VALORACION DEL PACIENTE

DISFAGIA: Desde el servicio de atención nutricional, podemos detectar este problema preguntando al paciente si ha observado que durante la comida, ocurre alguna de las siguientes cosas:

  • Le cuesta controlar el alimento dentro de la boca.
  • Retiene la comida en la boca y necesita realizar varios intentos para tragarlas.
  • Después de comer o beber tiene que carraspear la garganta para aclararla.
  • Durante o después de las comidas tiene tos. Puede ser tanto al beber líquidos como al tragar alimentos.
  • Se atraganta al comer determinados alimentos
  • Ha de triturar la comida o espesar el agua y las bebidas para poder tragarlas.
  • Pierde saliva cuando intenta comer. Los alimentos y la saliva se le escapan de la boca, o incluso en ocasiones por la nariz.

Si presenta algunos de estos signos, es probable que exista algún trastorno en la deglución.

ESTADO NUTRICIONAL: Un cuestionario válido para hacerlo podría ser uno similar al que presentamos aquí, sumando los puntos que corresponden en cada afirmación en caso de respuestas positivas:

  1. He tenido una enfermedad o afección que me ha hecho cambiar el tipo y/o cantidad de alimento que como (2 puntos)
  2. Hago menos de dos comidas al día (3 puntos)
  3. Como poca fruta, vegetales o productos lácteos (2 puntos)
  4. Tomo más de tres vasos de cerveza, licor o vino, casi a diario (2 puntos)
  5. Tengo problemas dentales que me hacen difícil comer (2 puntos)
  6. No siempre tengo suficiente dinero para comprar la comida que necesito (4 puntos)
  7. Como solo la mayoría de las veces (1 puntos)
  8. Tomo a diario tres o más fármacos recetados o por mi cuenta (1 puntos)
  9. Sin quererlo, he perdido o ganado 5 kg de peso en los últimos seis meses (2 puntos)
  10. No siempre puedo comprar, cocinar y/o comer por mí mismo por problemas físicos (2 puntos)

Si la puntuación total es:

  • 0 a 2: Bueno. Reevaluar la puntuación nutricional en seis meses.
  • 3 a 5: Riesgo nutricional moderado. Tomar medidas para mejorar los hábitos alimentarios y el estilo de vida. Reevaluar en tres meses.
  • 6 o más: Riesgo nutricional alto. Consulte a su médico, especialista en dietética u otros profesionales de servicios sociales o de salud cualificados y pida ayuda para mejorar su estado nutricional.

TRATAMIENTO Y PAUTAS GENERALES

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En caso de que el paciente presente un problema de DISFAGIA, éste debería seguir un plan de cuidados específicos:

  • Espesar los líquidos y triturar los sólidos, y tomarlos en pequeñas cantidades para facilitar la formación del bolo alimenticio en la boca y su deglución.
  • Cuando triture los alimentos, debe hacerlo una vez ya estén preparados para que tengan textura uniforme. Evitar presencia de grumos, huesecillos, espinas o filamentos. Se podrían usar preparados comerciales como purés o cremas. Estas preparaciones presentan la proporción ideal de hidratos de carbono, proteínas y grasas, indicadas para adultos en edad avanzada. (OJO: los preparados para bebés están formulados teniendo en cuenta las necesidades energéticas de los bebés, así que no deberíamos optar por ellos, puesto que son muy diferentes en cada grupo de edad)
  • Añadir leche o salsas para conseguir texturas suaves.
  • Evitar alimentos pegajosos. No incluir diferentes consistencias en el mismo plato.
  • Evitar frutas y verduras con semillas o pepitas, y los alimentos que se desmenuzan en la boca.
  • Cuidado con los alimentos que producen mucha saliva (caramelos…)
  • Puede sustituir el agua por bebidas espesadas comerciales, sin aumentar la aportación energética.
  • Espesar los líquidos con espesantes comerciales.
  • Evitar los líquidos con pulpa, como zumos de fruta sin colar.
  • Realizar ejercicios de lengua, labios y mejillas

Si detectamos un RIESGO NUTRICIONAL alto realizando el cuestionario, se aconseja una dieta rica en proteínas, (NO HIPERPROTEICA) suplementándolo cuando sea necesario  con vitaminas y minerales. El seguimiento de estos pacientes se puede realizar tanto con análisis como por la mejora de funciones que estuvieran alteradas anteriormente (funciones motoras o funciones cognitivas)

NUESTROS CONSEJOS:

  1. Si eres una persona en edad avanzada o eres el responsable de la alimentación de una de ellas, deberías saber cómo realizar menús variados y equilibrados, adaptados a tus(sus) necesidades. Si no sabes cómo, puedes buscar ayuda en servicios de nutrición como el que te ofrecemos en la Farmacia Andraca, que te puede ayudar y enseñar a elaborar menús acorde a tus requerimientos, con dietas
    personalizadas y recomendaciones culinarias.
  2. Existen numerosos factores que generan un déficit nutricional que puede ser atajado con suplementos de vitaminas y minerales.
  3. En ciertos casos en los que existen dificultades motoras se puede pensar en utensilios ergonómicos para facilitar la preparación o ingesta de alimentos. (Sillas adaptables, utensilios de cocina, cubiertos, bandejas…).

Fuente: muchomasquesalud.es