¿QUÉ OCURRE CUANDO UNA PERSONA MAYOR TIENE QUE CUIDAR DE SU PAREJA?

En este blog nos hemos posicionado en numerosas ocasiones como firmes partidarios de la asistencia domiciliaria en el propio hogar de las persona mayor. Creemos en los beneficios de permanecer en la residencia habitual como forma de mejorar la calidad de vida del anciano.

Permaneciendo en el hogar, no se rompen las rutinas y hábitos de tantos años y, así, no es necesario empezar prácticamente de cero en un lugar extraño. Además, la atención que reciben es totalmente personalizada: se contratan aquellos cuidados que se precisan; pueden ser las 24 horas del día u horarios acotados para la realización de determinadas tareas en las que la persona mayor se encuentra peor capacitada, como el aseo, la preparación de la comida, la limpieza o simplemente compañía…

Estar atento a la toma de medicamentos en las horas prescritas o el acompañamiento al médico personal o para hacer los recados son otras de las tareas que realizamos en asistencia Domiciliaria Numancia 7.

Sin embargo, en muchas ocasiones, la persona mayor no se encuentra sola en casa y afortunadamente aún no ha tenido que hacer frente a la pérdida de su pareja. ¿Qué ocurre cuando una persona mayor tiene, además, que cuidar de su pareja? En estos casos, vemos muchas veces cómo una persona de edad ya avanzada se tiene que hacer cargo de todas las tareas del hogar y asistir además a su esposo o esposa, con la carga emocional y física que supone.

Trasladar a una residencia al anciano peor capacitado significa separar a una pareja que lleva junta muchas décadas y resulta traumático para ambas personas

Es aquí donde la asistencia domiciliaria puede ayudar a mejorar la calidad de vida de estas parejas mayores, consolidando una buena atención en el hogar para todos los miembros y disminuyendo la carga de la persona mayor cuidadora y proporcionando un mayor bienestar y atención tanto al anciano más dependiente como al cuidador.



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