Un 62% de las personas con discapacidad intelectual tendrán más de 45 años en 20 años, según el estudio ‘Envejecimiento activo y discapacidad intelectual’, que se ha presentado este martes en la Biblioteca Nacional y que ha publicado el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte con la participación de la Cátedra de familia y Discapacidad Telefónica-Fundación Repsol-Down Madrid y la Fundación Síndrome de Down de Madrid.

Así, Ana Berástegui, una de las autoras del estudio, ha afirmado que el volumen de personas con discapacidad intelectual ha aumentado, por lo que el envejecimiento prematuro se puede considerar a la edad de 45 años, aunque ha destacado que si se realiza un buen trabajo no todas las personas mayores de 45 con discapacidad “van a estar en proceso de envejecimiento”.

“El envejecimiento de las personas se prepara a lo largo de la vida. Es algo que se puede aprender y tenemos que diseñar para todos, trayectorias vitales que nos permitan envejecer bien e ir desarrollando las competencias que nos permitan ir haciendo nuestras transiciones vitales lo más activamente pero lo mas actoramente posibles”, ha señalado.

Además, ha subrayado que el aumento de la esperanza de vida de las personas con discapacidad ha aumentado un 400% en los últimos 30 años y asegura que el estudio ofrece un catálogo de pistas para mejorar la realidad del envejecimiento activo y la discapacidad intelectual.

En este sentido, Patricia Navas, autora del libro, ha indicado que sirven para orientar a las personas con discapacidad en sus derechos ya que al envejecer pueden enfrentarse a un proceso doble de discriminación.

CUESTIONES PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA

De este modo, tanto Navas como Sonja Uhlmann, autora también del tomo, han coincidido en que actualmente existen barreras que hacen referencia a la insuficiente formación en temas de geriatría ya que los síntomas de la medicina del adulto no coinciden con los del adulto con discapacidad intelectual. Es fundamental, según las autoras, formar a médicos ya que se trata de un nuevo campo.

Además de las respuestas que dan en el ámbito de sanidad, las autoras consideran que es “indudable” buscar respuestas en servicios sociales, empleo, educación, entidades sin animo de lucro, familia y sobre todo escuchando a los propios adultos.

Por ello, piden que se de cabida a las personas con discapacidad en las escuelas de adultos ya que precisan de formación continua , a la vez que subrayan que muchas personas con discapacidad viven en entornos más segregados y no se les da la oportunidad de vivir en sociedad. Por ello, señalan que el tipo de vivienda es importante en el grado de inclusión social para este colectivo.

Uno de los casos internacionales en los que han buscado respuesta se basa en una compensación económica al vecino de una persona con discapacidad intelectual para proporcionarle de esta manera apoyo diario a su vecino que envejece.

Otra de las preocupaciones presentes en el estudio se refiere a la jubilación de este colectivo. Las autoras del libro indican que es necesario desarrollar medidas para que alarguen su actividad ocupacional y posteriormente estrategias para evitar el impacto psicosocial de estar sin ocupación.

En el acto también han participado la presidenta del Patronato de Down Madrid, Inés Álvarez, que ha señalado que el envejecimiento de la población con discapacidad es una nueva realidad ; el vicerrector de Investigación e Internacionalización de la UP Comillas, Pedro Linares y el director general de Evaluación y Cooperación Territorial, José Ignacio Sánchez Pérez, entre otros.

Por su parte, Sánchez Pérez ha destacado al respecto de la educación que se recibe a lo largo de la vida y que influye en el envejecimiento, que los nuevos desarrollos curriculares de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa fomentan la adquisición de las competencias claves para el aprendizaje permanente. “Estamos convencidos de que el desarrollo adecuado de estas competencias clave van a permitir desarrollar habilidades, destrezas, actitudes ante los retos en los que se enfrenta una persona ante la vida, tanto laborales, como sociales o personales”, ha añadido.

Por último, el estudio ofrece links a sitios útiles “para empezar a pensar, a crecer y a ver el envejecimiento de las personas con discapacidad”, según sus autoras y puede descargarse gratuitamente.

Fuente: europapress.es