LA SORDERA Y SUS CONSECUENCIAS EN LAS PERSONAS MAYORES

A medida que nos vamos haciendo mayores, vamos perdiendo algunas capacidades físicas y cognitivas… Pensamos que es “ley de vida” y las aceptamos como parte del proceso de envejecimiento…

Muchas de estas pérdidas hacen que la realización de las tareas habituales en el día a día se vayan tornando más complicadas o engorrosas, y que la persona mayor necesite ayuda profesional para seguir en su hogar con una buena calidad de vida.

Hoy nos vamos a detener en la famosa sordera del anciano, que es la pérdida progresiva, a lo largo de los años, de la audición natural. Es un trastorno cada vez más habitual, ya que también la esperanza de vida ha aumentado considerablemente en nuestro país, y además es una pérdida progresiva, que afecta a millones de personas ancianas.

La sordera tiene un impacto muy importante en la calidad de vida de las personas: cerca del 10% de las personas de entre 45 y 55 años presentan ya una pérdida en su audición; este porcentaje crece hasta el 25% entre los mayores de 55 y supera el 50% entre las personas mayores de 70 años

Hay muchos factores que afectan a la audición y que inciden en su deterioro progresivo, pero nosotros queremos centrarnos en los efectos que tiene la sordera en los mayores. La mayoría de las personas afectadas tardan en acudir al especialista, minimizando las consecuencias de la sordera, porque consideramos que es un proceso inevitable y sin tratamiento posible, o por el estigma que se asocia al uso de aparatos auditivos. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que la sordera puede provocar el aislamiento social del anciano (muchos de ellos son capaces de oír una conversación, pero no son capaces de entenderla por la pérdida de determinadas frecuencias.

También, la sordera puede producir vértigos, mareos y desequilibrios, y provocar, a su vez, caídas o accidentes domésticos. Los aparatos auditivos pueden ayudar a mejorar la audición; el avance técnico en estos aparatos ha mejorado a experiencia de uso y minimizado las molestias que antes causaban. En los casos en los que la pérdida auditiva es grave, se puede recurrir al implante coclear, procedimiento que se realiza con seguridad en pacientes de más de 80 años.

Los profesionales de Asistencia Domiciliaria Numancia 7 están atentos al estado físico y cognitivo de las personas mayores a su cuidado, y recomendarán cuando sea necesario la visita al otorrinolaringólogo para diagnosticar la deficiencia auditiva, detectar las posibles causas y ofrecer la solución más adecuada para minimizar los efectos ligados a la sordera.



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