LA ANSIEDAD Y SUS SÍNTOMAS EN LAS PERSONAS MAYORES

Cuando hablamos de personas mayores, muchas veces nos centramos en los cambios físicos, que son más evidentes por visualizarse en el exterior de la persona, y manifestarse en numerosas ocasiones en enfermedades físicas. A medida que envejecemos, somos conscientes del paulatino cambio de nuestra imagen personal; las arrugas, las canas, la pérdida de masa muscular… Todos estos cambios nos indican que nos hacemos mayores. Sin embargo, no solo cambia nuestro cuerpo, y debemos adaptarnos a las nuevas circunstancias físicas para mantener una óptima calidad de vida, sino que nuestra mente cambia, y mucho.

La ansiedad es un trastorno que afecta a todas las edades, y aunque parece que hay una menor prevalencia en las personas mayores, esta puede manifestarse mediante la somatización de la misma, apareciendo de otras formas que impiden una mejor comprensión de los síntomas.

La llegada de la jubilación, la soledad, la pérdida de autoestima por la menor capacidad física e intelectual, los problemas de salud que aparecen a esta edad… son factores que pueden propiciar la aparición de la ansiedad.

Más de un 11% de la población mayor de 65 años sufre ansiedad; su correcto diagnóstico es importante pero, como decimos, puede aparecer en múltiples y variadas formas, como dolores musculares, de cabeza, palpitaciones, o en forma de irritabilidad, falta de concentración… En muchas ocasiones aparece junto a otras patologías como la depresión o el Alzheimer.

A la hora de abordar esta patología, si bien es complejo y cada caso es único, es importante que la persona mayor no se aísle socialmente. Permanecer mucho tiempo en soledad, en casa, sin relacionarse con otras personas, especialmente de su entorno más inmediato, como familiares y amigos, puede provocar la aparición de episodios de ansiedad, a través de los síntomas que ya hemos comentado. Una buena autoestima es siempre un buen remedio para lograr la tan ansiada calidad de vida, en cada etapa de la vida, y especialmente en las personas mayores.

En ocasiones, el traslado a una residencia, con la separación del entorno social del anciano, supone un episodio traumático que desorienta al anciano y aparece la tan temida ansiedad y sus manifestaciones, por eso, en Numancia 7 abogamos por la cuidado de las personas mayores en su propio hogar, su entorno de siempre, aumentado su calidad de vida, adaptando la asistencia domiciliaria a cada etapa, circunstancias y habilidades de la persona mayor.



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