UNOS SENCILLOS CONSEJOS PARA TRATAR CON LAS PERSONAS MAYORES Y FOMENTAR SU AUTOESTIMA

Estamos rodeados de personas mayores; mayores que conducen, que hacen los recados en el supermercado o que hacen cola en oficina del ayuntamiento. Sin embargo, muchas veces no nos comportamos con ellos como nos gustaría que los demás se comportaran con nosotros, sin ser conscientes de ello.

Es importante escucharles como a cualquier otro adulto, respetando su capacidad de toma de decisiones y no menospreciando sus valoraciones, pensando que son fruto de haber vivido en épocas pasadas y fuera del mundo actual.

Hay que saber qué cuidados son los que realmente necesita. Dependiendo del grado de dependencia demandará una serie de cuidados diferentes. Hay personas mayores que necesitan que les ayuden a asearse, otras que estén con ellas durante la noche, y otras simplemente que les acompañen al médico. Es por ello que los cuidados que reciba la persona mayor deben venir marcados por las necesidades que el propio interesado reclame, siempre que esté en condiciones de hacerlo.

Favorece que se adapten al mundo de hoy; que la persona mayor sólo se relacione con otras personas mayores conduce al aislamiento. Para evitarlo, es fundamental concienciar a niños y jóvenes de lo importantes que son nuestros mayores, de cómo se les puede ayudar, y mostrarles lo que pueden aprender hablando con ellos. Fomentar situaciones en las que se reúnan personas de diferentes generaciones resulta beneficioso para toda la sociedad.

Háblale con normalidad. Es común dirigirse a los ancianos en un tono de voz alto, con términos muy simples, o gesticulando de forma excesiva como si no les entendieran. A no ser que el mayor presente algún problema auditivo o de comprensión se les debe hablar con normalidad, como a cualquier otro adulto.

No todos los mayores son dependientes. La esperanza media de vida ha aumentado gracias a la evolución de la sociedad y a los avances de la medicina, por lo que muchas personas llegan a los 80 años con plenas capacidades para vivir con total autonomía. Sin embargo su entorno, y especialmente los hijos preocupados por el bienestar de sus padres, no aceptan este grado de independencia y se empeñan en cuidarles, cuando realmente no lo necesitan. Esta situación puede generar frustración y pensamientos negativos del tipo ‘¿realmente no soy capaz?’ o ‘mis hijos me ven como un anciano que ya no se vale por sí mismo’.

Hazle partícipe de tus opiniones y vivencias. Pide su opinión; haz que sienta que sus afirmaciones son valoradas y tenidas en cuenta. Fomenta su autoestima.

En Asistencia Numancia 7 tratamos con profesionalidad a los mayores para que su estancia en su propio hogar tenga la mayor calidad de vida posible.



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